¿Cuáles son las cuatro características primordiales
que un buen profesor debe tener?
Desde los inicios de nuestra existencia como seres humanos han habido personas que enseñan y personas que aprenden. Por ejemplo, el zapatero, este personaje que sabe cómo fabricar zapatos y que traslada su conocimiento a aquellos que muestren interés en adquirir esa habilidad de creación. Y así nos vamos con los padres que enseñan a sus hijos la lengua materna. Sin embargo, aprender una segunda lengua implica otro tipo de enseñanza-aprendizaje, y es ahí donde aparece el profesor de lengua extranjera. Este docente tiene a su cargo una tarea muy complicada y, por ello, tiene que hacerse, tanto de múltiples herramientas como de llenar ciertos requisitos para la realización de un buen resultado. Al preguntarnos ¿qué aptitudes debe llenar el profesor ideal? Saltan a la mente una larga lista de componentes, pero sólo propondré cuatro, los cuáles a mi parecer son imprescindibles en un docente de L2.
Este curso de formación me ha ayudado a descifrar con mayor facilidad los puntos fuertes que debe reunir el profesor ideal. El primero: debe tener conocimiento del tema. Es fundamental conocer la materia que vamos a enseñar, no hay más. Los alumnos merecen respeto y un guía responsable de su quehacer educativo. El buen profesor debe preparar previamente el tema a enseñar pues es el material esencial en su labor como docente. Recordemos el ya tan trillado ejemplo; si vas a la guerra, lleva un fusil. Lo mismo se esperaría del docente.
Este curso de formación me ha ayudado a descifrar con mayor facilidad los puntos fuertes que debe reunir el profesor ideal. El primero: debe tener conocimiento del tema. Es fundamental conocer la materia que vamos a enseñar, no hay más. Los alumnos merecen respeto y un guía responsable de su quehacer educativo. El buen profesor debe preparar previamente el tema a enseñar pues es el material esencial en su labor como docente. Recordemos el ya tan trillado ejemplo; si vas a la guerra, lleva un fusil. Lo mismo se esperaría del docente.
El segundo componente: conocer métodos actuales de la enseñanza-aprendizaje de L2. Hago incapié en "actuales" porque son la versión mejorada de los ya existentes, por decirlo así. Los métodos nos orientarán a elegir las actividades de enseñanza más eficaces para nuestros alumnos. Hay que tomar en cuenta todas las técnicas educativas porque cada estudiante posee características particulares y se enfrenta al proceso de enseñanza-aprendizaje de formas diversas. Por ejemplo, algunos aprendices preferirán estrategias como la memorización o reglas o razonamientos lógicos; en cambio, otros estarán más abiertos a prácticas de interacción social.
El tercero: habilidades comunicativas; esto es, capacidad de transmitir los conocimientos y saber interactuar con los alumnos. Es bien sabido que existen docentes muy preparados en su materia, manejan a la perfección su saber, pero a la hora de la enseñanza no pueden transferir sus conocimientos a los estudiantes. ¿Entonces qué pasa? No se lleva a cabo la enseñanza-aprendizaje. Por esta razón, el futuro docente tiene la responsabilidad de encontrar aquellos mecanismos que le ayuden a adquirir tal destreza, por el bien suyo y el de sus alumnos. Con respecto a la interacción, ésta también juega un papel importante en la enseñanza-aprendizaje. Cuando el profesor crea un vínculo de comunicación con sus estudiantes, surge una conexión, una integración. Los alumnos se sienten incluidos en la clase y valorados por él; dejan de ser un elemento aislado dentro del aula. Mediante la interacción, el profesor podrá invitar a sus aprendices a ser partícipes y responsables de su formación.
El cuarto: ser consciente del componente emocional y afectivo. El buen profesor debe tomar en cuenta los aspectos psicológicos-lingüísticos en la enseñanza-aprendizaje. Los nuevos estudios subrayan que los aspectos individuales como la personalidad, las actitudes, valores, etcétera, juegan un papel fundamental en la capacidad de aprendizaje. El docente no sólo debe preocuparse porque los estudiantes adquieran el conocimiento, sino también por saber quiénes son sus alumnos: qué les aqueja, qué miedos enfrentan, qué les disgusta o gusta, qué les motiva, qué preferencias tienen, de dónde vienen, adónde van... Debo señalar que no es lo mismo preguntar al estudiante "si está preocupado" a "¿por qué está preocupado?"; ya que mientras en la primera pregunta se responde con un simple SÍ o NO, la segunda implica un por qué que creará un vínculo emocional entre nosotros y el alumno. El buen profesor al tejer lazos afectivos y no sólo de interacción creará en los aprendices una actitud positiva y estarán más dispuestos a cooperar en su aprendizaje.
Antes de finalizar quisiera mencionar las demás exigencias a las que se enfrenta el profesor ideal: debe ser paciente, motivador, creativo, prudente, comprensible, adaptable, tolerante, firme, entusiasta, íntegro, ecuánime, apasionado por su trabajo, responsable, tener cultura general, seguro de sí mismo, conocer las TIC y poseer la capacidad de reflexión y autocrítica.
Para concluir, pienso que el profesor ideal se hace y no nace. Al ser tantas las destrezas con las cuales debe contar, es imposible nacer con todas ellas. ¿No creen? Así que se puede ser un buen profesor. ¿Cómo? Desde mi punto de vista, si trabajamos en la obtención de estos cuatro puntos primordiales que enumeré anteriormente.
Enhorabuena por los resultados de tu trabajo de procesamiento y reflexión de lo tratado en el curso. Muy buena la síntesis también y, sobre todo, la conclusión: un bien profesor no nace, sino que se hace (pero sólo puede "hacerse" si ha nacido con esa inquietud ;-)). NO obstante, vou a comentar una frase de tu escrito y a romper una lanza por la prevalencia del criterio del profesor. Ésta es tu frase: "Por ejemplo, algunos aprendices preferirán estrategias como la memorización o reglas o razonamientos lógicos; en cambio, otros estarán más abiertos a prácticas de interacción social". Y ésta mi puntualización: está muy bien tener en cuenta las preferencias metodológicas de nuestros estudiantes, pero cuando éstas conculquen verdades demostradas, nuestra obligación es también educar metodológicamente a nuestros alumnos y reivindicar la confianza que nos deben en cuanto a profesionales.
ResponderBorrarSaludos y enhorabuena
Tomaré muy en cuenta tu consejo, Teresa. Gracias por la observación.
BorrarMe gusta mucho la conclusión, la esperanza de "el buen profesor se hace"...gracias.
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